Yo no tengo tan claro que no tenga que ver con la expresión de uno mismo, pues todo lo impregnamos con lo que cargamos en la maleta. Pero es evidente que cierto arte trata de configurar una morada mediante una transfiguración, hacer habitable la realidad y comunicarla.
El jardín es una buena metáfora y un ejemplo claro de esa búsqueda. En la filosofía Zen se transforma en una disciplina, una construcción simbólica.
Jose Antonio Marina afirma, en Crónicas de la Ultramodernidad, que "en el jardín, que es intimidad, el ser humano intima con la naturaleza".
La austeridad se impone.
Esteban Vicente dijo que la pintura "tiene que ser austera y pobre", "limitada. parca, exigua" y yo lo comparto.

